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Tras ocho años de espera, la agrupación regresa al Ibagué Ciudad Rock con una trayectoria ligada al metal gótico-sinfónico y una propuesta escénica que también busca expresar su visión del mundo.

Redacción: Esteban Barreto

Imagen: Tomada de redes

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El viernes 23 de octubre, Impromtus Ad Mortem volverá a una de las tarimas que han hecho parte de su historia: Ibagué Ciudad Rock. Después de ocho años sin participar en el festival, la agrupación se prepara para reencontrarse con el público ibaguereño en una edición que celebra los 25 años del evento y en la que compartirá escenario con Akash y Kraken.

La presentación está programada para las 8:45 p. m. y será una oportunidad para mostrar una propuesta que va más allá de la interpretación musical. La banda prepara un espectáculo con elementos teatrales y visuales, pensado para acompañar sus canciones y ofrecer una experiencia distinta al público.

Una experiencia que va más allá de la tarima

Para la banda, un concierto no consiste únicamente en subir a tocar y retirarse. La agrupación trabaja en una puesta en escena que combina música, recursos visuales y elementos teatrales para conectar con el público desde diferentes lenguajes.

Durante los ensayos, sus integrantes revisan las visuales, los tiempos y los elementos que acompañarán la presentación. Para esta edición del festival tienen previsto interpretar seis canciones, una selección que busca mantener la intensidad del espectáculo y dejar a los asistentes con ganas de seguir escuchando su música.

«Tratamos de tener efectos visuales, una propuesta, y no solamente ir, tocar, bajarnos y ya», explicó Molina durante una entrevista con Radio Universidad del Tolima.

Más de dos décadas de metal gótico y sinfónico

Desde su formación, alrededor de 2003, Impromtus Ad Mortem ha construido una trayectoria vinculada al metal gótico y sinfónico colombiano. En 2008 la banda recibió el premio a Mejor Agrupación en Metal Gótico/Melódico en los Premios Subterránica, reconocimiento que estuvo acompañado de menciones en revistas especializadas de Colombia y Latinoamérica.

En 2010 lanzó el EP Edén a Luz Centuria uno de los sencillos con gran acogida a nivel internacionl. Un año después, llevó su propuesta a un formato orquestal en un concierto junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Tolima, con arreglos del maestro Ricardo Vega.

Su recorrido también incluye presentaciones en Rock al Parque, la nominación a Disco del Año en 2020 por Symphonies of the Death y el reconocimiento a su trayectoria otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes en 2025.

Esa identidad musical se ha mantenido a pesar de los cambios en su instrumentación. En sus primeros años, la agrupación contaba con violín y cello, elementos que contribuían a su sonido sinfónico. Actualmente busca conservar esa esencia mediante el oboe, los teclados y nuevos arreglos de guitarra y bajo.

El metal como postura frente a las injusticias

La propuesta de Impromtus Ad Mortem también está atravesada por una visión del arte como espacio de expresión política. Para sus integrantes, la música puede servir para cuestionar las injusticias y poner en conversación temas que afectan a la sociedad.

Esa postura se refleja en Oblivion and Fire, sencillo lanzado el 30 de octubre de 2025 que aborda la guerra y toma como referencia el conflicto entre Palestina e Israel. Según explicó Molina, la canción expresa la posición de la agrupación frente a estos acontecimientos y busca invitar a la reflexión sobre lo que ocurre fuera del escenario.

«El arte es político, hay que mantener una postura de defender el interés colectivo», afirmó el bajista durante la entrevista.

Para Yoao, los artistas tienen la posibilidad de aprovechar la atención que despiertan para cuestionar situaciones que consideran injustas y dejar preguntas en quienes los escuchan. «Hay que aprovechar los momentos en los que la gente está poniéndole cuidado al artista y decir: venga, esto está mal, hay que buscarle un remedio a esto», sostuvo.

En su regreso a Ibagué Ciudad Rock, esa visión acompañará una propuesta construida durante más de dos décadas, en la que el metal gótico-sinfónico no se limita a una exploración sonora, sino que también sirve como vehículo para expresar una mirada sobre el mundo.