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Ese gesto resume el espíritu de una colección que la propia Universidad describe, sin exagerar el adjetivo, como un caso sin precedentes en el país.

En la portada de De-liberadas, el legado de las mujeres UT. Volumen 2 hay un mural fotografiado en el parque Ducuara de la Universidad del Tolima. A simple vista es solo eso: un mural. Pero entre sus trazos hay también unos detalles que imitan piezas de orfebrería, el mismo tipo de trabajo en barro que hacía Sharit Ciro Parra, la estudiante de Artes Plásticas y Visuales de la UT asesinada el 8 de marzo de 2025.

La editorial de la Universidad no logró contactar a la familia de Sharit para publicar su obra original, así que decidió incluirla de otra forma: convirtiendo ese mural, hecho en su memoria, en la imagen que abre el libro. «Quisimos de una manera incluirla, así fuera de esta manera», dice Florelia Vallejo Trujillo, una de las editoras del volumen.

Ese gesto resume el espíritu de una colección que la propia Universidad describe, sin exagerar el adjetivo, como un caso sin precedentes en el país.

Una idea nacida en el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

De-liberadas nació hace dos años, en una celebración institucional del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Sentadas entre el público, Florelia Vallejo, en ese entonces coordinadora de la Editorial, y Ana María Castro Sánchez, también coordinadora en ese momento de la Unidad de género, notaron algo que se repetía en cada referencia histórica que se mencionaba desde el escenario: ningún nombre era el de una mujer.

«¿Pero cómo nos invitan a un Día de la Mujer y las personas de las que hablan, los hitos, no son mujeres?», recuerda Vallejo que se preguntaron. De ahí salió la idea de una colección propia, gestionada ante las vicerrectorías de Desarrollo Humano e Investigación, Creación, Innovación, Extensión y Proyección Social, y abierta explícitamente a estudiantes, egresadas, profesoras y trabajadoras de la Universidad.

De izquierda a derecha: Florelia Vallejo y Ana María Castro en el lanzamiento de De-liberadas Vol. 2. Foto: Radio Universidad del Tolima.

Lo que trae el segundo volumen

El primer volumen, publicado en 2024, reunió narrativa, poesía, capítulos derivados de tesis de doctorado y hasta un trabajo de grado de pregrado. Para el segundo, la convocatoria fue exactamente la misma, pero el resultado giró, sin que nadie lo planeara, hacia un mismo territorio: el cuerpo, la maternidad, la cárcel, el duelo.

«Ha sido muy diferente, pero ha sido como espontáneo, no ha sido realmente algo buscado, sino que fue algo que sucedió de manera espontánea», dice Vallejo.

El libro casi duplicó en autoras y en páginas al primer volumen: doce mujeres, entre estudiantes, magistrantes, doctorandas y profesoras, firman ocho textos que van de un ensayo filosófico sobre la palabra «génesis» a un estudio epidemiológico sobre ideación suicida en una cárcel de mujeres.

Ese último texto —»Ser mujer privada de la libertad», de cinco autoras del área de la salud de la UT— es, según Vallejo, un ejemplo de por qué hacía falta un espacio como este. Antes de llegar al libro, el capítulo fue rechazado por revistas científicas por «no ser completamente científico» y por revistas de ciencias sociales por ser «muy médico».

«Detrás de esos estudios el tema de salud en las cárceles no solo es un problema de estadísticas y de números, sino que hay un contexto sociopolítico y sociocultural», explica la editora. En ningún otro lugar encontraban dónde publicarlo.

Sharit, presente en la portada

Sharit Alexandra Ciro Parra tenía 19 años, estudiaba Artes Plásticas y Visuales en la UT desde 2023 y pintaba murales desde adolescente en su natal Valencia, corregimiento de Cunday. El 8 de marzo de 2025, Día Internacional de la Mujer, salió de su casa en Ibagué hacia lo que creía una entrevista de trabajo. Fue asesinada; su cuerpo apareció horas después en una zona boscosa de la ciudad.

Dos hombres fueron capturados días después e imputados por feminicidio agravado, pero entre octubre y noviembre de ese año ambos quedaron en libertad por vencimiento de términos judiciales, pese a más de 50 horas de grabaciones y evidencia digital en su contra. El caso sigue hoy sin sentencia.

La Universidad declaró luto institucional y sus estudiantes salieron a las calles con una consigna que todavía se repite en Ibagué: «Sharit no murió, a Sharit la mataron». Que su presencia haya terminado, meses después, en la portada de un libro sobre el legado de las mujeres de la UT no es casualidad ni añadido de último momento: es, dice Vallejo, una manera de que la Universidad no la deje fuera de su propia historia.

Mural de María Fernanda Amado Chavarro y Mary Fernanda Escobar Triana, artistas de la Universidad del Tolima, hecho en memoria de Sharit Ciro Parra. Foto: Radio Universidad del Tolima.

Un espacio que no cabe en las reglas normales

Vallejo asegura que, hasta donde ha podido verificar la editorial, no existe en Colombia otro proyecto editorial universitario con esta convocatoria: abierta a la vez a estudiantes, egresadas, profesoras y trabajadoras de una misma universidad, publicando sus propios textos en un volumen colectivo.

«No sé en este momento, pero hasta el año pasado que revisamos no encontramos, al menos no publicado en internet», aclara ella misma, consciente de que ninguna búsqueda cubre a todas las universidades del país. Lo que sí es comprobable es que De-liberadas se sale de las normas que rigen a cualquier editorial universitaria colombiana, atada por lo general a los criterios de Minciencias para lo que cuenta como publicación académica. Ese esquema, explica Vallejo, no contempla dibujos, textos personales ni contenido audiovisual; la editorial de la UT decidió aceptarlos de todas formas.

Para las profesoras de planta que participan, la publicación puede tener además una incidencia salarial dentro del sistema de evaluación docente de la Universidad. Pero, insiste Vallejo, no es lo que más pesa: lo que buscan es un lugar para decir, por escrito, lo que ven en su práctica y no cabe en ningún artículo científico.

Publicar mujeres como acto político

En el prólogo del libro, Vallejo escribió que publicar mujeres es «un acto político, epistémico y profundamente transformador». Preguntada por qué, es tajante: ningún texto del volumen tiene un tema político en sí mismo; cada autora escribió lo que quiso escribir. Lo político no está en el contenido, sino en la decisión misma.

«No es simplemente una decisión institucional nacida de diferentes acciones desde la unidad de género o desde la editorial; el simple hecho de decidir publicar a mujeres ya es el acto político en sí mismo», dice.

Detrás de esa decisión hay también una estadística que Vallejo encontró revisando redes de la editorial para el pasado 8 de marzo: aunque los hombres siguen concentrando la mayoría de las patentes registradas, la autoría de libros y obras ya es, en cifras, mayoritariamente femenina.

«Ese cambio en el sujeto —no solo un sujeto sino una sujeta— hace que se vea la mujer de manera diferente», dice. Es, a su manera, el mismo argumento que sostiene todo el libro: que ese lugar, tantas veces ocupado por figuras masculinas, empiece por fin a cederse.

Redacción: Saray Moreno / Fotografías: Radio Universidad del Tolima