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El Hotel Ambalá, uno de los referentes de la arquitectura moderna de Ibagué, enfrenta un nuevo capítulo ante el proceso de enajenación anunciado por la Gobernación del Tolima. El arquitecto e historiador Andrés Francel explicó en Radio Universidad del Tolima qué representa este inmueble, cuáles son sus condiciones como Bien de Interés Cultural y qué riesgos existen frente a su futuro.

El Hotel Ambalá no es solamente una edificación en el centro de Ibagué. Es parte de la memoria arquitectónica de la ciudad y un testimonio de una época en la que la infraestructura pública buscaba acompañar el crecimiento económico, turístico y social del Tolima.

Así lo explicó en Radio Universidad del Tolima el arquitecto e historiador Andrés Francel, quien recordó que el hotel fue desarrollado durante los últimos años de la década de 1960 como parte de la preparación de Ibagué para los IX Juegos Nacionales de 1970, cuando la ciudad necesitaba ampliar su capacidad hotelera para recibir un evento de esa magnitud.

El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Guillermo Silva, uno de los referentes de la arquitectura tolimense de aquella época. Francel destacó, además, la participación del escultor Julio Fajardo, autor de obras que hacen parte del inmueble y cuya trayectoria está vinculada con la historia artística del departamento.

“Claro. El hotel Ambalá es uno de los iconos de la arquitectura local y también de la empresarialidad y de la visión que tuvo el Gobierno en la segunda mitad del siglo veinte.”

Un edificio que también es patrimonio

Uno de los principales aspectos de la discusión actual es que el Hotel Ambalá tiene la condición de Bien de Interés Cultural. Esto significa que una eventual venta no elimina las obligaciones relacionadas con la preservación de sus características patrimoniales.

De acuerdo con Francel, cualquier intervención debe partir de un conocimiento detallado del inmueble y de los elementos que contiene, especialmente por la presencia de obras artísticas en su interior.

“Esto implica entonces que este es un inmueble que para tener alguna intervención tiene que tener un catálogo específico de todas las obras que hay al interior. Esto es como que cada uno de los escalones que uno pisa realmente es valioso.”

Por eso, el historiador considera que antes de cualquier intervención resulta fundamental realizar un inventario del patrimonio que permanece dentro del hotel, incluyendo esculturas, pinturas y otros elementos que podrían estar en riesgo.

La preocupación adquiere mayor relevancia en un contexto en el que el inmueble presenta deterioro y requiere inversiones para su recuperación y reforzamiento estructural.

¿Qué puede pasar con el Hotel Ambalá?

La Gobernación del Tolima ha anunciado una rueda de prensa para explicar el proceso de enajenación del inmueble, una decisión que llega después de intentos por encontrar operadores privados o alternativas de administración.

Francel explicó que anteriormente se exploraron posibilidades de compra y administración por parte de empresas, incluso de reconocidas cadenas hoteleras, pero no se concretaron ofertas.

También recordó una alternativa que involucraba al SENA y a la Universidad del Tolima, instituciones que estuvieron cerca de plantear una propuesta para convertir el espacio en un centro de formación relacionado con hotelería, turismo y gastronomía.

Para el historiador, una alternativa de este tipo podría permitir recuperar el inmueble mediante una combinación de esfuerzos institucionales y privados, especialmente teniendo en cuenta la necesidad de realizar obras de reforzamiento estructural.

“Yo creo que sería una muy buena oportunidad que las instituciones educativas pudieran tomar ese espacio, revitalizarlo y darle un nuevo aire, obviamente acompañado de alguna figura público privada que permitiera el reforzamiento estructural.”

El riesgo no termina con la venta

Uno de los puntos que genera mayor preocupación es qué ocurriría si el deterioro continúa. Aunque la condición de Bien de Interés Cultural establece obligaciones de preservación, Francel señaló que existen escenarios en los que el deterioro estructural puede convertirse también en un problema jurídico.

El arquitecto puso sobre la mesa un escenario que considera preocupante: que un deterioro progresivo pueda terminar utilizándose como argumento para una eventual demolición.

“Ahora, cómo se maneje en instancias legales y hay unas cláusulas que impiden su demolición y obliguen su mantenimiento son otras características que aún desconocemos porque deberían estar contempladas dentro del proceso de enajenación y de los criterios que se van a presentar hacia los oferentes.”

Para Francel, la discusión no se limita entonces a determinar quién será el nuevo propietario. También implica establecer qué condiciones de conservación tendrá el inmueble, cómo se garantizará el mantenimiento de sus elementos patrimoniales y qué mecanismos de seguimiento existirán.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos?

Frente a una decisión que involucra un bien público y patrimonial, la ciudadanía también tiene un papel. Francel explicó que una de las posibilidades está en la creación de veedurías ciudadanas que permitan hacer seguimiento a las condiciones bajo las cuales se adelante el proceso.

Además, recordó que cualquier intervención sobre el Hotel Ambalá debe pasar por las instancias correspondientes de patrimonio.

“En estos momentos realmente la figura de la población consiste en hacer unas veedurías que permitan que los pliegos, que las condiciones con las cuales se oferten públicamente o con las cuales se vaya a hacer algún tipo de negociación o de intervención del inmueble, pues cumplan con los deseos de preservar nuestros íconos.”

La discusión sobre el futuro del Hotel Ambalá continuará con la información que entregue la Gobernación del Tolima sobre el proceso de enajenación. Mientras tanto, la historia del inmueble vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que va más allá de su eventual venta: cómo conservar las edificaciones que hacen parte de la memoria arquitectónica de Ibagué y garantizar que el patrimonio no termine convertido únicamente en un recuerdo.

Redacción Simón González
Imagen principal: suministrada