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Para escribir Heridas, los estudiantes de la Institución Educativa Técnica Ciudad Ibagué tuvieron que salir del salón de clases y sentarse a escuchar a quienes todavía recuerdan la violencia de los años 50. Durante horas, conversaron con personas mayores de 75 años, grabaron sus testimonios y después transformaron esas historias en relatos escritos en primera persona. El resultado son 35 textos que ahora llegan al Festival Internacional del Libro del Tolima, FELIT 2026.

Detrás de este ejercicio está Jhon Jairo Quevedo Amaya, docente de Lengua Castellana y jefe del área de Humanidades de la Institución Educativa Técnica Ciudad Ibagué. También es egresado del programa de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad del Tolima y hoy desarrolla desde la educación un proceso alrededor de la palabra, la memoria y la comunicación.

Heridas nació del Concurso de Escritura IETCI, una iniciativa vinculada al Plan Institucional de Escritura, Lectura y Oralidad (PILEO), que cada año propone a los estudiantes abordar una temática diferente. Para esta edición, el punto de partida fueron las memorias de la violencia bipartidista. Cada estudiante debía buscar a una persona mayor de 75 años que tuviera una experiencia relacionada con ese periodo, conversar con ella durante al menos una hora y registrar el encuentro en audio. Después comenzaba otro ejercicio: escuchar nuevamente ese testimonio, transcribirlo y convertirlo en una historia escrita en primera persona.

El resultado fueron relatos que no parten de una reconstrucción distante de la historia, sino de aquello que todavía permanece en la memoria de quienes la vivieron o la conocieron de cerca. Para Quevedo, esa recuperación tiene cierta urgencia. “Hay muchas historias que son valiosas, y que es necesario recuperarlas pronto, porque esa memoria está sobre todo en las mentes de los abuelos”.

La preocupación no está solamente en que desaparezcan determinados testimonios, sino también en que las nuevas generaciones tengan cada vez menos oportunidades de acercarse a ellos.

La memoria también se cuenta en casa

Para el docente, la importancia del ejercicio también tiene un origen personal. Cuenta que muchas de las historias sobre aquella época las escuchó de su madre, especialmente cuando se iba la luz. Eran relatos que aparecían en medio de la vida cotidiana y que le permitieron conocer una parte de la historia que no necesariamente estaba en los libros. Ahora busca que otros jóvenes tengan esa posibilidad.

El propósito de Heridas es también provocar conversaciones familiares. Que una historia escrita por un estudiante pueda convertirse en una pregunta para un abuelo, un padre o cualquier otro familiar que conserve recuerdos de ese periodo.

La intención es que la memoria no permanezca únicamente en las páginas del libro, sino que vuelva a circular entre generaciones.

Cuando los estudiantes quieren volver a escribir

El proyecto no comenzó con Heridas. El año anterior, el concurso abordó los mitos y leyendas del Tolima y dio como resultado Huellas, una obra que posteriormente fue presentada en el Museo Panóptico de Ibagué. Después de esa experiencia ocurrió algo que terminó siendo una motivación para continuar: fueron los propios estudiantes quienes preguntaron cuál sería el nuevo tema.

Algunos de ellos no habían quedado seleccionados en la edición anterior, pero querían intentarlo nuevamente. Para el profesor Quevedo, ese interés terminó renovando el entusiasmo por un proceso que implica horas de entrevistas, transcripciones, lectura y escritura.

El proyecto empieza así a funcionar también como un espacio donde los estudiantes pueden descubrirse como escritores y entender que aquello que producen dentro del colegio puede encontrar lectores fuera del aula.

¿Cuál será la próxima propuesta?

Después de los mitos y leyendas y de la violencia bipartidista, la meta apunta a seguir buscando nuevas memorias.

Entre las posibilidades que plantea Quevedo están una sección dedicada a las percepciones de los niños sobre la paz y la construcción de paz, así como un ejercicio de recuperación histórica alrededor de la tragedia de Armero, a partir de las voces de quienes sobrevivieron a ella.

La lógica se mantiene: encontrar a quienes todavía tienen una historia por contar y generar las condiciones para que los jóvenes puedan escucharla y transformarla en una nueva narración.

Ahora Heridas sale del colegio y llega al FELIT 2026, donde sus 35 relatos tendrán un nuevo público.

La presentación será este jueves 31 de septiembre, a las 2:00 de la tarde, en el Salón Los Ángeles del Centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo, dentro de la programación del festival.

Redacción: Esteban Barreto

Imágenes: Radio Universidad del Tolima