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El historiador John Jairo Cárdenas explicó que la independencia no puede entenderse como un hecho ocurrido únicamente el 20 de julio de 1810. El académico propuso revisar este episodio desde una perspectiva histórica que permita comprender los procesos políticos, las exclusiones sociales y los debates sobre ciudadanía que aún siguen vigentes.

Más que una fecha patriótica, el 20 de julio de 1810 representa el inicio de un proceso político que transformó la organización del territorio, pero que también dejó por fuera a buena parte de la población de la naciente República. Así lo explicó el historiador John Jairo Cárdenas, profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Artes de la Universidad del Tolima, durante una entrevista en Radio Universidad del Tolima en la que analizó el significado histórico de la independencia y su relación con los debates actuales sobre ciudadanía, libertad y democracia.

Para el académico, una de las principales dificultades en la enseñanza de la historia es que la independencia suele presentarse como un acontecimiento aislado ocurrido el 20 de julio, cuando en realidad hizo parte de un proceso de transformación que comenzó décadas antes y se consolidó durante varios años.

Entrevista Historiador Jhon Jairo Cárdenas

Según explicó, la crisis de la monarquía española, las reformas borbónicas y las revoluciones que tuvieron lugar en Europa y Norteamérica crearon las condiciones para que las élites criollas impulsaran un cambio político en el entonces Virreinato de la Nueva Granada. En ese contexto, el episodio del florero fue una estrategia previamente planeada para aprovechar el vacío de poder que dejó la invasión napoleónica a España y promover la conformación de una junta de gobierno.

«La independencia es un proceso de transición de mediana duración. No ocurrió solamente el 20 de julio de 1810; para comprenderla históricamente habría que retroceder hasta finales del siglo XVIII y entender cómo se transitó de la monarquía a la República.»

Cárdenas señaló que ese cambio político no significó una ampliación inmediata de los derechos para toda la población. Por el contrario, explicó que la ciudadanía durante los primeros años de la República estuvo reservada para un grupo reducido de hombres mayores de edad, propietarios y pertenecientes a las élites criollas, mientras que mujeres, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y sectores populares permanecieron excluidos de las decisiones políticas.

El profesor recordó que incluso comunidades indígenas se opusieron al proyecto independentista al considerar que la nueva República ponía en riesgo los resguardos reconocidos durante el periodo colonial, situación que posteriormente derivó en procesos de fragmentación y pérdida de sus territorios.

«¿Quiénes son los excluidos de la independencia? El 95 % de la población. No toda la población estuvo de acuerdo con la independencia; fue un movimiento liderado por las élites criollas y la ciudadanía quedó restringida a un pequeño sector de la sociedad.»

Durante la conversación también abordó conceptos como libertad, ciudadanía y colonialidad, destacando que su significado ha cambiado a lo largo de la historia y que deben analizarse de acuerdo con los contextos sociales y políticos de cada época. En ese sentido, planteó la necesidad de construir interpretaciones propias desde América Latina y de revisar críticamente las narrativas tradicionales sobre la formación de la República.

Para el historiador, el principal desafío no consiste en abandonar conceptos como independencia o libertad, sino en resignificarlos a partir de las realidades actuales y de las demandas de una sociedad más incluyente.

La entrevista hizo parte de la programación especial de Radio Universidad del Tolima con motivo de la conmemoración del 20 de julio, un espacio dedicado a promover el análisis histórico y el diálogo académico sobre los procesos que han marcado la construcción del país.

Redacción Simón González
Imagen principal: suministrada