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El festival llega a su edición número 12 con convocatoria para artistas regionales, nuevos espacios, una rueda de negocios y una apuesta de sostenibilidad enfocada en los animales.

Disonarte vuelve a encontrarse con la música independiente del Tolima. Después de ajustar su fecha habitual por las condiciones de contratación de las entidades aliadas, el festival confirmó su edición número 12 para los 14 y 15 de noviembre de 2026, y ya tiene abierta la convocatoria para las agrupaciones de la región.

El llamado comenzó el pasado 28 de agosto y estará abierto hasta el domingo 13 de septiembre a las 7:00 de la noche. La invitación es para proyectos musicales del Tolima, de cualquier género, que tengan al menos dos años de trayectoria y que demuestren que están activos, produciendo, tocando y construyendo público.

La selección será completamente virtual. Los artistas deberán presentar sus enlaces y material que permita conocer su propuesta y, especialmente, su desempeño en vivo. La organización seleccionará diez agrupaciones regionales para participar en las actividades del festival.

Para Yeison Gómez, director de Disonarte, más que buscar únicamente artistas consolidados, la convocatoria pretende identificar procesos que estén creciendo y trabajando desde el territorio.

“La evolución de la ciudad también se muestra en la evolución de su música”, asegura Gómez, quien destaca que en los últimos años la escena tolimense ha ganado diversidad y profesionalización.

Y basta mirar algunos de los proyectos que han pasado por Disonarte para entender esa transformación: rock, hip hop, música electrónica, propuestas urbanas, indie y fusiones con sonidos tradicionales hacen parte de una escena que, según el director, cada vez se preocupa más por la calidad de sus producciones y sus presentaciones.

También hay espacio para las nuevas generaciones. Gómez habla de una nueva oleada de jóvenes que están explorando sonidos como el post punk y el emo, géneros que vuelven a encontrar público entre los más jóvenes.

Pero si hay algo que caracteriza a Disonarte es precisamente la posibilidad de poner a convivir sonidos distintos en un mismo lugar. “Buscamos que existan y que convivan todos los sonidos de manera disonante”, explica Gómez.

Esa mezcla seguirá siendo protagonista en 2026, aunque el festival prepara varias novedades alrededor de los escenarios musicales.

Uno de los cambios más llamativos estará en su concepto de sostenibilidad. En años anteriores el festival ha puesto la mirada en temas como el agua y el campesinado; esta vez el foco estará en los animales y, especialmente, los perros, buscando visibilizar iniciativas relacionadas con su protección y cuidado.

La experiencia también crecerá con espacios alternos, música electrónica, feria de emprendimiento, gastronomía y zonas para descansar y permanecer en el festival durante buena parte de la jornada.

Y hay otra apuesta que puede ser especialmente importante para los músicos locales: este año Disonarte prepara una rueda de negocios en alianza con el Clúster de la Música. La idea es reunir artistas con compradores e invitados nacionales y abrir oportunidades de circulación más allá del escenario del festival. A esto se sumará una semana con talleres y actividades de formación.

Aunque todavía quedan artistas invitados por anunciar, la organización ya anticipa una programación que tendrá presencia de géneros como el folclor y el hip hop.

En cuanto a los escenarios, la Concha Acústica aparece como el lugar proyectado para recibir esta edición, aunque la organización todavía trabaja en la confirmación definitiva. Sería un nuevo capítulo para un festival que durante sus doce años ha convertido distintos espacios de Ibagué en puntos de encuentro para la música independiente.

Por ahora, la invitación está dirigida a los artistas regionales: revisar los requisitos, preparar sus enlaces y postularse antes del 13 de septiembre a las 7:00 p. m.

Porque si algo ha dejado claro Disonarte después de doce ediciones es que la escena local no se queda quieta. Cambia, mezcla géneros, aparecen nuevas bandas, regresan sonidos y surgen públicos distintos. Y justamente ahí, en esa mezcla, parece estar la esencia de un festival que nació para celebrar la disonancia.

Redacción e imágenes: suministradas / Radio Universidad del Tolima