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La artista ibaguereña encontró en la Universidad del Tolima un espacio para experimentar con rap, grafiti, fotografía y otras expresiones. Hoy, ese recorrido se refleja en su nuevo EP y en los procesos culturales que continúa construyendo en la ciudad.

Antes de convertirse en PHY, Stephany Rodríguez encontró en el «Okupa» de la Universidad del Tolima un lugar para experimentar. Allí coincidían una mezcla de expresiones que reunían a estudiantes alrededor de la creación. Años después, parte de aquellas experiencias se transformaron en canciones y terminaron haciendo parte de Renacer, el EP que recoge cuatro años de su proceso artístico y personal.

Para PHY, el Okupa no fue solamente un lugar dentro del campus. Fue uno de los primeros espacios en los que pudo encontrarse con otras personas interesadas en crear y entender que distintas disciplinas podían convivir. “Nosotros antes iniciábamos en el Okupa», recuerda al hablar de una época en la que la universidad también funcionaba como escenario para probar ideas, hacer música y construir encuentros con otros talentos.

En ese entonces tampoco había grandes equipos ni escenarios. Entre los recuerdos de la artista aparece una batería que describe como “chirri”, sin todos sus elementos, pero que aun así terminaba reuniendo a jóvenes alrededor de la música. El valor estaba precisamente en poder encontrarse y hacer algo con lo que había.

Un lugar para encontrar una voz

Aquellas experiencias marcaron la manera en la que PHY entiende el arte. Su recorrido no se ha limitado al rap: también ha trabajado desde la gestión cultural. Su formación como maestra en Artes Plásticas y Visuales en la Universidad del Tolima se sumó a un aprendizaje que, según cuenta, también ha estado en la calle, el barrio y los espacios donde se encuentran las personas.

Pero entre todas esas expresiones, el rap terminó ocupando un lugar especial. “El rap de alguna manera me salvó a mí la vida”, dice PHY al recordar lo que significó encontrar en la música una herramienta para expresar lo que vivía. Ahora busca que ese lenguaje también sirva para acompañar procesos en los territorios, desde la posibilidad de sanar, cuidar, crecer y proyectarse.

Esa relación con el rap también le permitió reconocer una identidad que fue tomando forma con los años. Después de experimentar con diferentes disciplinas, su proceso la llevó a asumirse como rapera y como una mujer que encuentra en la música una manera de resistir y contar su propia historia.

Cuatro años convertidos en ‘Renacer’

Ese proceso desembocó en Renacer, un EP compuesto por cuatro canciones y construido durante aproximadamente cuatro años junto a Bajo Presupuesto Records (BGP), equipo con el que ha desarrollado parte de su propuesta musical.

El nombre del proyecto no es casual. Las canciones reúnen distintas etapas de una transformación personal y artística que PHY fue atravesando mientras encontraba una manera propia de escribir, interpretar y relacionarse con la música.

Uno de los temas es ‘Beat y Amor’, una canción que representa un corazón que atraviesa los escombros, se fortalece y encuentra una nueva posibilidad de crecer. Para la artista, allí aparecen ideas relacionadas con la identidad, la paz, el amor y la capacidad de reconstruirse.

El EP también marca un momento de reconocimiento personal. Cuatro años de trabajo le permitieron confirmar que quería asumir el rap como parte fundamental de su identidad y que las canciones podían convertirse en una forma de narrar los cambios que estaba viviendo.

Hacer rap desde un cuerpo femenino

La experiencia de PHY también está atravesada por su identidad como mujer. Su proyecto musical parte de esa experiencia y de las situaciones que ha encontrado mientras construye un espacio dentro de una escena en la que también reconoce el trabajo de otras mujeres.

Por eso destaca la importancia de encontrarse con las “parceras”: mujeres que hacen rap, que comparten experiencias y que, desde sus propios procesos, se impulsan unas a otras para ocupar espacios y superar barreras.

En ese sentido, Renacer no es únicamente un proyecto musical. También es una manera de afirmar una identidad construida desde diferentes lugares y de reconocer que la creación puede convertirse en una herramienta para transformar la relación con uno mismo y con el entorno.

La historia continúa en la Universidad

El vínculo con la Universidad del Tolima tampoco terminó con su formación profesional. Durante el último año, PHY ha trabajado con el Centro de Memoria y Proyección Musical (CMPM) junto a Jhon Vera, con quien participó en procesos como Arte y Salud.

Vera también destacó su participación en Ascon Culturas 2026, donde representó a la Universidad del Tolima con ‘Beat y Amor’ y otras canciones propias. El proceso abrió además la posibilidad de que una de sus canciones haga parte de un próximo álbum del CMPM.

Este 25 de septiembre, PHY vuelve a encontrarse con la comunidad universitaria en la segunda edición de Arte y Salud, en las canchas del Ducuara, una jornada que reúne música, danza, teatro, salud mental y participación estudiantil.

La experiencia de PHY muestra así una continuidad: los espacios donde antes encontró la posibilidad de experimentar ahora se convierten en escenarios desde los que puede acompañar a otros jóvenes que también buscan crear.

Lo que puede nacer de un espacio para crear

La historia de PHY también habla de los lugares donde los artistas emergentes encuentran una oportunidad para comenzar. En su caso, fueron los encuentros alrededor del Okupa, una batería sin todos sus elementos, el grafiti, el rap y otras expresiones que convivían dentro de la Universidad del Tolima.

Años después, aquella experiencia se convirtió en formación profesional, canciones, proyectos culturales y una voz propia.

Lo que comenzó entre una batería “chirri”, el grafiti y los encuentros de Okupa terminó convirtiéndose en Renacer. Su historia muestra que muchas veces un artista emergente solo necesita un lugar para empezar a encontrar su voz.