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El espacio, creado en 2004 por iniciativa del profesor Gonzalo Palomino, avanza hacia la medición y sistematización de información ambiental. Actualmente recopila datos sobre calidad del aire, radiación ultravioleta, gases de efecto invernadero y contaminación auditiva, entre otros parámetros.

Redacción Simón González

Imagen principal: suministrada


El Observatorio Ambiental de la Universidad del Tolima trabaja en la recopilación y análisis de información que permite conocer las condiciones ambientales del campus universitario. A través de diferentes equipos de medición, el proyecto registra parámetros relacionados con la calidad del aire, la radiación solar, los gases de efecto invernadero y los niveles de ruido, con el propósito de aportar información útil para la toma de decisiones y los procesos de sostenibilidad institucional.

Su historia se remonta a 2004, cuando fue creado por el profesor Gonzalo Palomino, quien lideró durante varios años este espacio y desarrolló labores de investigación, divulgación y apropiación del conocimiento ambiental, especialmente en el sur del Tolima.

De acuerdo con el profesor César Augusto Jaramillo, actual director del Observatorio, el proyecto ha atravesado transformaciones para responder a las necesidades de información ambiental. En esta nueva etapa, uno de sus propósitos es fortalecer las mediciones y construir registros que permitan identificar fenómenos, establecer relaciones entre variables y desarrollar modelaciones.

“Lo que estamos haciendo es llevándolo hacia las mediciones como tal, que son importantes desde el punto de vista ambiental”, explicó Jaramillo durante su visita a El Dial de la Mañana, de Radio Universidad del Tolima.

¿Qué mide el Observatorio Ambiental?

Entre los parámetros registrados se encuentra el material particulado PM2.5 y PM10, compuesto por partículas de tamaño muy pequeño que pueden ingresar al sistema respiratorio y generar afectaciones en la salud. Estas partículas pueden estar relacionadas con fuentes como los vehículos de combustión, las actividades de construcción y el transporte de polvo por el aire.

El Observatorio también realiza mediciones de gases de efecto invernadero y otros gases, entre ellos metano, ácido sulfhídrico, monóxido de carbono y dióxido de carbono. A estos registros se suman los de radiación ultravioleta, especialmente relevantes en una región como el Tolima, donde la exposición solar puede alcanzar niveles elevados.

Otro de los componentes de seguimiento es la contaminación auditiva. Para ello, se realizan mediciones tres veces al día en cuatro puntos del campus: la entrada principal, el Jardín Botánico y el sector de La María, entre otros espacios contemplados en el recorrido de medición.

Estos registros permiten construir un panorama de las condiciones ambientales de la Universidad y reconocer situaciones que pueden requerir atención. Jaramillo recordó, por ejemplo, que durante la construcción del edificio del Jardín Botánico se identificaron niveles elevados de material particulado en ese sector.

De los datos a una universidad más sostenible

El trabajo del Observatorio también se articula con los procesos institucionales relacionados con la sostenibilidad ambiental. Parte de la información recopilada sirve como insumo para el seguimiento de indicadores del ranking internacional GreenMetric, que evalúa aspectos como infraestructura, energía, agua, residuos, transporte y educación ambiental en las universidades.

Para Jaramillo, contar con una línea base es fundamental: permite identificar las condiciones actuales y reconocer qué aspectos necesitan mejorar. Por eso, el propósito no consiste únicamente en medir cuánto consume o contamina la institución, sino también en avanzar hacia alternativas que permitan reducir esos impactos.

Uno de los ejemplos mencionados durante la entrevista es el análisis del consumo energético del bloque 33, comparando los registros de los periodos vacacionales con los de actividad académica. El ejercicio busca reconocer las diferencias en el uso de energía y aportar información para futuras decisiones sobre eficiencia energética.

El profesor también señaló la importancia de ampliar el seguimiento a otras dependencias y sedes de la Universidad, como la sede Centro, Miramar, el Hospital Veterinario y las granjas institucionales. En este último caso, la granja de Armero ya facilita información meteorológica que incluye variables como lluvia, radiación solar y viento.

El reto de aprovechar los residuos y tratar el agua

Durante la conversación también surgieron preguntas sobre el aprovechamiento de los residuos orgánicos y las posibilidades de utilizar los gases que se producen en procesos como el de las pacas digestoras. Jaramillo explicó que, además de obtener material orgánico para su aprovechamiento, sería importante avanzar en alternativas para capturar, filtrar y utilizar el metano, aunque esto requiere infraestructura y condiciones técnicas específicas.

Otro de los desafíos identificados está relacionado con el tratamiento de las aguas residuales. Según el profesor, la Universidad cuenta con información sobre el consumo mensual de agua, pero todavía necesita fortalecer los datos sobre los procesos de descontaminación de las aguas que genera.

En este punto, el trabajo con los grupos de investigación puede abrir oportunidades para desarrollar soluciones que integren distintas áreas del conocimiento. Jaramillo explicó que no siempre es suficiente aplicar un único método de tratamiento, pues los contaminantes pueden tener características diferentes y requerir procesos complementarios.

Estudiantes y divulgación del conocimiento ambiental

El Observatorio también vincula a estudiantes de programas como Biología, Química y Licenciatura en Ciencias Naturales, quienes participan mediante monitorías y apoyan las actividades del espacio.

Además de los boletines ambientales, el equipo produce cápsulas ambientales: contenidos breves que explican fenómenos y conceptos científicos en un lenguaje cercano a la comunidad. La intención es que la información no se quede únicamente en los registros técnicos, sino que pueda ser comprendida y utilizada por diferentes públicos.

“Lo que busca es una democratización de la información, que esté reunida, que la puedan consultar fácilmente, que la tengan a mano, que cualquier persona pueda ver lo que desde el punto de vista ambiental se tiene en la universidad”, afirmó Jaramillo.

El profesor invitó a la comunidad universitaria y a la ciudadanía a consultar los boletines y las cápsulas disponibles en la página del Observatorio Ambiental de la Universidad del Tolima, a la que se puede acceder desde el portal institucional, en la sección de servicios.

Con esta labor, el Observatorio busca consolidar un registro ambiental cada vez más amplio y accesible. Su apuesta es que la información obtenida en el campus contribuya a comprender mejor el entorno, fortalecer la investigación y orientar acciones para una Universidad ambientalmente responsable.