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Por unas horas, el Teatro Tolima dejó de ser un teatro para convertirse en el corazón palpitante de la música andina colombiana y latinoamericana. La luz abrazaba el escenario mientras los visuales dialogaban con cada interpretación, creando una atmósfera donde la música, la emoción y la belleza escénica parecían respirar al unísono. La majestuosidad de cada presentación y un auditorio con la silletería completamente ocupada hicieron del lanzamiento del 31.º Festival Nacional de Música «Mangostino de Oro» una velada inolvidable. Cada acorde parecía abrazar al público, cada aplauso prolongaba la emoción de los artistas sobre el escenario y cada interpretación confirmaba que el Festival sigue despertando un profundo amor por la música colombiana.
Así comenzó el camino hacia la trigésima primera edición del Mangostino de Oro, en una noche que trascendió el protocolo para convertirse en una verdadera celebración de la identidad cultural del país. Ibagué respondió con una cálida acogida al llamado del Festival y acompañó, de principio a fin, una programación que reunió el virtuosismo, la tradición y la excelencia artística en un mismo escenario.
La gala musical abrió con la imponente presentación de la Orquesta Sinfónica Institucional del Conservatorio de Ibagué y el Coro Polifónico del Conservatorio, dirigidos por el maestro Fáber Enrique Cardozo Castro y las maestras Myleidi Bonilla Orjuela y Edna Carolina Arenas Montealegre, quienes ofrecieron una magistral interpretación de las Danzas polovtsianas, del compositor ruso Alexander Borodín, una obra de gran riqueza orquestal que llenó el Teatro Tolima de majestuosidad y dio el tono solemne a la velada con más de 150 artistas en la puesta en escena.

La celebración continuó con el maestro Mateo Vargas, quien convirtió al tiple en el gran protagonista de la noche. Su interpretación transitó por la elegancia del pasillo, la profundidad del bambuco y la riqueza sonora del bambuco caucano, con obras de Gentil Montaña, Juan Pablo Hernández Gómez, Francisco Diago y Álvaro Romero Sánchez, dejando en evidencia la versatilidad del instrumento nacional y el extraordinario momento artístico que vive una de las figuras más prometedoras de la nueva generación de tiplistas colombianos.

El escenario recibió después al Dueto LUAR, orgullo del Tolima y doble Gran Mangostino de Oro, que condujo al público por un exquisito recorrido a través del bambuco, el pasillo, la guabina y el torbellino, interpretando obras emblemáticas como Fuego de amor, Vamos quedando solos, El Caracolí y Caballito de Ráquira. Con la armonía de sus voces y la delicadeza de sus cuerdas, el dueto volvió a demostrar por qué es uno de los grandes referentes de la música andina colombiana.

El cierre estuvo reservado para el contratenor Asael Cuesta, quien llevó al auditorio por un viaje musical que unió a Colombia y Latinoamérica a través de la zamba argentina, la guabina, el bambuco, el huayno-carnavalito y el bambuco sureño, en un repertorio donde confluyeron la investigación, la tradición y la creación contemporánea. La calidez del público fue tal que, tras una prolongada ovación, el maestro regresó al escenario para ofrecer una última interpretación, un gesto que selló con emoción una gala que ya había conquistado el corazón de Ibagué a través de su música y la belleza de su voz.

Reconocimiento al legado musical del Festival
Uno de los momentos más emotivos y significativos de la gala llegó cuando la Alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, acompañada por el secretario de Cultura, Maestro Mauricio Hernández Cala; intervino para rendir un homenaje al Doctor Bladimiro Molina Vergel, presidente de la Corporación Cultural CORARTE y director del Festival Nacional de “Música Mangostino de Oro”. En medio de una sentida ovación, la mandataria hizo entrega de la Nota Musical de Sol, insignia de la Ciudad Musical de Colombia, un reconocimiento que simboliza el compromiso de Ibagué con quienes han dedicado su vida a preservar y engrandecer el patrimonio sonoro del país.
Más que una distinción personal, el homenaje se convirtió en un reconocimiento a más de tres décadas de trabajo ininterrumpido por consolidar al Festival Nacional de Músical “Mangostino de Oro”. como uno de los festivales de música andina colombiana y latinoamericana más importantes del país. En sus palabras, la alcaldesa evocó la emblemática canción Soy colombiano para recordar que el amor por la tierra y por la música hacen parte de nuestra identidad, y destacó que este Festival ha sabido mantener vivo ese legado, abriendo escenarios para las nuevas generaciones, honrando a los grandes maestros y fortaleciendo el patrimonio cultural que une a los colombianos alrededor de sus raíces.
Al exaltar la trayectoria del Doctor Bladimiro Molina Vergel, la alcaldesa reconoció también la historia de un certamen que ha convertido a San Sebastián de Mariquita en un punto de encuentro para compositores, intérpretes, investigadores y amantes de la música colombiana. «La música no es un espectáculo; es armonía, es identidad y es legado», expresó durante su intervención, reafirmando que el arte y la cultura son herramientas de transformación social y que el Mangostino de Oro representa una oportunidad para seguir descubriendo nuevos talentos, reconocer a los maestros y mantener viva la fuerza de la música andina en el corazón de las nuevas generaciones.

La emoción del homenaje trascendió el escenario. El prolongado aplauso con el que el público acompañó la entrega de la Nota Musical de Sol fue también un tributo a quienes, durante treinta y un años, han hecho posible que el Festival florezca con la misma convicción con la que nació: preservar la memoria musical de Colombia, proyectar el talento de sus artistas y convertir la cultura en un motivo permanente de encuentro. Aquella ovación no solo reconoció a un gestor cultural; celebró la historia de un Festival que hoy es orgullo de Mariquita, del Tolima y del país.
Con la emoción aún suspendida entre los aplausos y los últimos acordes de la noche, el telón cayó sobre una velada que confirmó por qué el Festival Nacional de Música «Mangostino de Oro» continúa siendo uno de los encuentros culturales más importantes de Colombia. El lanzamiento oficial no solo presentó la programación de su trigésima primera edición; reafirmó el compromiso de una región que ha hecho de la música su mayor patrimonio y de un Festival que, durante más de tres décadas, preserva la memoria sonora del país mientras abre camino a las nuevas generaciones de intérpretes.
Pero la celebración continúa. Este sábado 1 de agosto, la programación de lanzamiento seguirá en la Biblioteca Darío Echandía del Banco de la República, con el conversatorio «Vida y obra del maestro Germán Darío Pérez», a las 9:30 de la mañana, seguido, a las 10:30 a. m., por el esperado concierto del Trío Nueva Colombia, dirigido por el reconocido maestro colombiano. En la tarde, a las 4:00 p. m., la música llegará a la terraza de eventos del Centro Comercial La Estación, donde el Dueto LUAR, el maestro Mateo Vargas y el Dueto Dos Generaciones compartirán con el público una nueva jornada de encuentro alrededor de la música andina colombiana.
La agenda de lanzamiento concluirá el domingo 2 de agosto, a la 1:00 de la tarde, con una jornada de extensión cultural en el corregimiento de Villa Restrepo, donde el Dueto Dos Generaciones llevará el espíritu del Festival a nuevos públicos, reafirmando el compromiso del Mangostino de Oro con la circulación de la música y el encuentro con los territorios.
Y mientras cada una de estas actividades sigue escribiendo el prólogo de esta gran celebración, San Sebastián de Mariquita se prepara para abrir sus puertas del 14 al 16 de agosto, cuando el 31.º Festival Nacional de Música «Mangostino de Oro» volverá a reunir a Colombia alrededor del bambuco, el pasillo, la guabina, el torbellino y todas aquellas sonoridades que hacen de nuestra música un patrimonio vivo. Porque si el Teatro Tolima fue, por una noche, el corazón palpitante de la música andina colombiana, muy pronto ese corazón latirá con toda su fuerza desde Mariquita, donde la tradición, el talento y la cultura volverán a florecer.
#EnMariquitaNosVemos
Montaje Simón González – Redacción suministrada por el Festival
Imagen principal: suministrada por el Festival








