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El Día sin carro y sin moto puso sobre la mesa los hábitos de movilidad de lxs ibaguereñxs y las alternativas para desplazarse por la ciudad.
En una extensa jornada, Ibagué cambió el ruido de los motores por bicicletas, patinetas y caminatas. Pero más allá de la jornada, quedó una pregunta sobre la movilidad cotidiana: ¿qué tan preparada está la ciudad para que sus habitantes puedan desplazarse sin depender del carro o la moto?
Para algunxs ciudadanxs, dejar estos vehículos a un lado todavía representa un reto. “Difícilmente uno puede vivir sin depender del carro, de la motico, por su tiempo, los tiempos de traslado, el trabajo”, señaló uno de los participantes consultados por Radio Universidad del Tolima. Aún así, consideró que este tipo de jornadas podrían realizarse con mayor frecuencia para incentivar otras formas de desplazamiento.
La percepción también está relacionada con las condiciones de movilidad de la ciudad. Otra de las personas consultadas aseguró que existe una alta dependencia de los vehículos particulares y sostuvo que “Ibagué ya se quedó corto en las vías” frente al número de motos y carros que circulan diariamente. Para ella, repetir estas iniciativas implicaría también que las empresas permitan a sus trabajadores participar de ellas.

Desde la Universidad del Tolima, el docente Fabián Castro planteó que la discusión no se limita a decidir qué vehículo utilizar. Durante la jornada, observó que algunas personas recibieron clases de manera virtual, otras hicieron teletrabajo o tuvieron el día libre, mientras quienes necesitaron desplazarse recurrieron al transporte público o transporte alternativo.
Para Castro, estos espacios también pueden convertirse en escenarios de pedagogía sobre la construcción de ciudad y la movilidad. “Todos estos espacios pueden generar pedagogías en torno a la construcción de ciudad, de movilidad”, afirmó, al considerar que podría realizarse estratégicamente una jornada adicional durante el año.
El Día sin carro y sin moto mostró que existen alternativas para recorrer Ibagué, pero también expuso las dificultades que todavía enfrentan quienes necesitan desplazarse diariamente por razones de estudio, trabajo u otras obligaciones. La experiencia deja abierta una discusión que va más allá de una fecha en el calendario: qué condiciones necesita la ciudad para que caminar, pedalear o utilizar el transporte público sean opciones cotidianas y no solamente alternativas durante una jornada especial.
Redacción e imágenes: Radio Universidad del Tolima








