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Si usted ha visto tocar una banda de matrimonio, una «hora loca» o un dueto de música andina en Ibagué, probablemente no sabe que detrás de esa tarima hay todo un vocabulario propio. José Ospina, bajista de la ciudad —contrabajo, bajo eléctrico, ukelele bajo, lo que se necesite—, lo explicó en Radio Universidad del Tolima, en el programa Lunes de Activación. Aquí, su glosario.
La chisga
Es el toque más espontáneo de todos: alguien arma un grupo para una fecha puntual, sin apenas ensayo, y ya. «Es como que llegan y arman un grupo y uno tiene que ir a X sitio y una horita y ya», cuenta Ospina. A veces ni siquiera hay de por medio un contrato claro: «normalmente la chisga también se hace pues porque la ‘pipola’ está buena».
El pirateo
Un paso más allá de la chisga. «Un pirateo es un grupo que no existe, un grupo que se arma para una ocasión, entonces es como casi las preventas de un producto: tú vendes el toque, lo cobras y luego sí armas la agrupación», explica. Ospina no lo idealiza: «la verdad no es muy bonita la situación (…) es una competencia muy desleal porque suele competir con precios». Ahí aparecen los que él llama «mercenarios»: músicos que confirman un toque y, horas antes, se bajan si les ofrecen más plata en otro lado. «No hay ideología. La ideología es el dinero.»
El garrote
Es sobre la plata, pero distinto al pirateo: pasa dentro de una misma agrupación, cuando el reparto no es parejo y nadie más se entera. «Hay agrupaciones en las que nadie le dice a nadie cuánto se gana. Cada uno solo sabe lo que se gana a sí mismo», dice Ospina. El resultado: a uno le pagan una cuarta parte, a otro el doble, y quien cerró el contrato se queda con la diferencia. Cuando alguien se entera después, por casualidad, ya hay un nombre para eso: «lo garrotearon».
El enzorre
Este no tiene que ver con la plata sino con los nervios. Es cuando un ensayo se traba: una parte de la canción no sale, se repite una y otra vez, y la tensión sube entre todos. «Ya todos quieren, o sea, ‘mandarse a la luna’ entre todos», dice Ospina, entre risas. La solución, cuando se llega a ese punto, es una sola palabra: «break».
Conozca el cartel del Ibagué Ciudad Rock
Domingo en el ICR
Ospina lleva catorce años tocando bajo —empezó queriendo ser violinista, en el colegio Amina Melendro, hasta que un profesor de contrabajo lo reclutó por accidente el día que se quedó sin instrumento asignado— y hoy se mueve entre duetos de música andina colombiana, bandas de regional mexicano y proyectos propios. Uno de esos proyectos es Síndrome de París, su banda desde hace apenas un año, con un sonido que él mismo describe como «un poquito ceratoso, como indie, como parchadito», con The Cure entre las referencias declaradas.
Síndrome de París se presenta el domingo, último día de Ibagué Ciudad Rock, que este año llega a su edición número 25 y se toma el Patio de Banderas de la Unidad Deportiva de Ibagué del 23 al 25 de octubre. Estará ahí junto a otras nueve bandas regionales seleccionadas, en un cartel que también incluye a Los Pericos, Kraken, Raven y Doctor Krápula, entre otros.
Con chisga, garrote, pirateo o sin ninguno de los tres, esa tarde José Ospina sí sabe exactamente en qué banda está tocando.
Redacción: Saray Moreno / Imágenes: Radio Universidad del Tolima








