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Los movimientos registrados en los últimos días en el sur del Tolima han puesto en circulación términos como “enjambre sísmico”, “réplicas” y posibles predicciones de un gran terremoto. El geólogo Alberto Núñez Tello explica qué se conoce hasta ahora, qué preguntas siguen abiertas y por qué la preparación y la información oficial son fundamentales.

En las últimas semanas, el sur del Tolima ha registrado una serie de movimientos sísmicos concentrados principalmente en una zona ubicada entre Chaparral y Roncesvalles, una situación que ha llamado la atención por la cantidad de eventos registrados en un mismo sector.

La conversación pública rápidamente incorporó una expresión que para muchas personas era desconocida: enjambre sísmico.

Pero, ¿qué significa realmente?

¿Qué es un enjambre sísmico?

De acuerdo con el geólogo y académico Alberto Núñez Tello, un enjambre sísmico es un conjunto de movimientos de la tierra que se presentan de manera concentrada en un área geográfica determinada.

En el caso del Tolima, los eventos se han ubicado entre los municipios de Chaparral y Roncesvalles, con algunos registros hacia San Antonio. Según explicó el experto durante la entrevista con Radio Universidad del Tolima, los movimientos registrados han tenido magnitudes similares, principalmente entre 2 y 4, y se producen a una profundidad aproximada de entre 15 y 20 kilómetros.

“En un enjambre sísmico es un conjunto de sismos, como su nombre lo indica, o de temblores o de pequeños movimientos de la tierra, muy concentrados en un lugar geográfico muy particular.”

La particularidad del fenómeno está, entonces, en la concentración de muchos sismos en una zona específica, más que en la ocurrencia de un único movimiento de gran magnitud.

¿Un enjambre significa que viene un terremoto más fuerte?

Esta es probablemente una de las principales preguntas que han surgido entre quienes han conocido los reportes.

La respuesta del experto es que no existe evidencia para afirmar que los movimientos de Chaparral sean un anuncio de un terremoto de mayor magnitud.

Núñez Tello recordó que los sismos no pueden predecirse y que ningún sistema, experto o tecnología disponible permite establecer con anticipación cuándo ocurrirá un terremoto.

“Los sismos no son pronosticables, no son predecibles, es decir, que ocurren en un momento determinado. Pero estos eventos que nos están pasando en Chaparral no son premonitorios de un evento grande.”

Esto no significa que un terremoto no pueda ocurrir en el futuro. Significa que el enjambre sísmico, por sí solo, no permite afirmar que un evento mayor vaya a suceder.

Por eso, cualquier mensaje en redes sociales que presente estos movimientos como una predicción de un gran terremoto debe tomarse con cautela.

¿Tiene relación con el terremoto del 10 de agosto?

Aquí aparece una segunda pregunta que todavía está en investigación.

Durante la entrevista, Núñez Tello explicó que es posible que exista alguna relación entre los movimientos registrados en Chaparral y la energía liberada por el terremoto ocurrido el 10 de agosto, pero aclaró que todavía no existe una conclusión definitiva.

La explicación tiene que ver con la energía liberada durante un terremoto y la posibilidad de que esta genere cambios o active zonas sísmicas cercanas.

En el área donde se han concentrado los movimientos existen sistemas de fallas geológicas, entre ellos la denominada falla de Saldaña. Sin embargo, establecer una relación directa requiere análisis científicos detallados.

El Servicio Geológico Colombiano estudia cada registro para determinar características como su ubicación, profundidad, magnitud y comportamiento.

“El Servicio Geológico está analizando cada una de las trazas que dejó ese sismo, cada uno de los registros, así como un médico, un cardiólogo, revisa muy bien el electrocardiograma para saber qué fue lo que pasó.”

La comparación ayuda a entender algo importante: registrar un sismo no significa que automáticamente se conozca su causa. La interpretación requiere analizar el conjunto de datos.

¿El calor puede estar provocando los sismos?

Otra hipótesis que ha circulado es la posible relación entre las altas temperaturas registradas en superficie y los movimientos sísmicos.

Sobre este punto, el experto fue claro: actualmente no existe evidencia suficiente para establecer esa relación.

Durante la conversación recordó que la posibilidad puede plantearse como una pregunta científica, pero no puede presentarse como una explicación comprobada del fenómeno.

En otras palabras, que dos acontecimientos coincidan en el tiempo no demuestra que uno sea la causa del otro.

Entonces, ¿qué debemos hacer?

Más allá de intentar anticipar cuándo ocurrirá un terremoto, la conversación lleva a una pregunta mucho más útil: ¿qué tan preparados estamos para enfrentar un sismo?

Desde su experiencia como geólogo y presidente de la Cruz Roja Colombiana, seccional Tolima, Núñez Tello recomendó consultar únicamente las comunicaciones oficiales y aprovechar este momento para revisar las condiciones de seguridad de viviendas, oficinas y lugares de trabajo.

También explicó que, durante un sismo, las decisiones deben depender del lugar donde se encuentre cada persona. Por ejemplo, quienes estén en edificios altos no deberían intentar evacuar inmediatamente durante el movimiento, sino identificar previamente un lugar seguro y, una vez termine el sismo, evacuar por las escaleras y evitar los ascensores.

La preparación también tiene una dimensión emocional. En municipios donde los movimientos se han sentido con mayor frecuencia, la repetición de los sismos puede generar temor y afectar la salud mental de las comunidades.

Por eso, la Cruz Roja trabaja en la activación de primeros auxilios psicosociales para acompañar a las personas que puedan necesitar apoyo.

“Entonces, como no podemos evitarlo, tenemos que estar preparados frente a esas situaciones.”

El llamado, por ahora, es a no convertir la incertidumbre científica en predicciones. El fenómeno continúa siendo estudiado y la información puede cambiar a medida que se analicen los registros.

Mientras tanto, conocer qué es un enjambre sísmico, revisar las condiciones de seguridad de nuestros espacios y seguir las comunicaciones del Servicio Geológico Colombiano y de las autoridades de gestión del riesgo son acciones mucho más útiles que intentar adivinar cuándo ocurrirá el próximo movimiento.

Redacción Simón González
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