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De niña sentía curiosidad por las flores y las aves. Años después, esa curiosidad la llevó a convertirse en bióloga, doctora en microbiología e investigadora de bacterias resistentes a los antibióticos. Hoy, desde la Universidad del Tolima, la profesora Aura Dayana Falco Restrepo estudia microorganismos presentes en aguas, suelos, animales y otros ambientes, mientras forma nuevas generaciones de científicos y científicas.
Hay quienes llegan a la ciencia porque desde pequeños saben exactamente qué quieren ser. Aura Dayana Falco Restrepo llegó de otra manera: preguntándose, observando y dejándose llevar por la curiosidad.
Cuando era niña le llamaban la atención las flores y las aves. Al terminar el bachillerato tuvo que decidir entre dos caminos que le atraían: la química y la biología. Finalmente eligió esta última y, unos 25 años después de graduarse como bióloga, asegura que no se arrepiente.
“Siempre me ha llamado la atención las ciencias, matemáticas, física, química, pero definitivamente la biología necesita de todas ellas y es esa ciencia natural en la que me siento más cómoda porque me encanta estudiar lo que está vivo”, contó durante una conversación en El Dial de la Mañana de Radio Universidad del Tolima.
Su trayectoria científica comenzó en Venezuela, donde es egresada de Biología de la Universidad Central de Venezuela y posteriormente realizó un doctorado en Microbiología y un postdoctorado relacionado con bacterias resistentes a antibióticos betalactámicos en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.
Hoy, después de once años en Colombia y cerca de año y medio vinculada oficialmente a la Universidad del Tolima tras ganar un concurso docente, Falco Restrepo combina dos de sus grandes pasiones: la enseñanza y la investigación.
Una científica que busca las bacterias donde otros no las ven
Su trabajo se concentra en un problema de enorme importancia para la salud pública: la resistencia de las bacterias a los antibióticos.
Pero su investigación no se queda en los hospitales o las clínicas. La profesora Falco estudia estos microorganismos también en ambientes como el agua, el suelo, el compost y los animales.
La razón es sencilla: las bacterias resistentes pueden circular por diferentes espacios y encontrar rutas para dispersarse por el ambiente.
En el Tolima, su grupo de investigación ya ha encontrado bacterias resistentes en aguas, compostajes y camas utilizadas en la crianza de pollos. Incluso han estudiado qué ocurre después de los procesos de compostaje, encontrando que algunas bacterias resistentes pueden permanecer allí.
“Las bacterias están en todos lados, solamente hay que buscarlas. Y como yo busco las resistentes, pues las encuentro y están en todos lados”, explicó la investigadora.
Detrás de esa frase hay una preocupación que va mucho más allá del laboratorio. Si un proceso de compostaje no está funcionando adecuadamente, por ejemplo, la investigación permite identificar el problema y buscar soluciones junto a quienes trabajan directamente en el territorio.
Ahí aparece una de las características más interesantes de su trabajo: la ciencia no como conocimiento encerrado en un laboratorio, sino como una herramienta para comprender problemas concretos y ayudar a resolverlos.
Investigar también significa construir redes
Llegar a una nueva universidad y comenzar a investigar desde cero no es sencillo. Para Falco Restrepo, uno de los principales retos ha sido construir redes de colaboración.
Su llegada a la Universidad del Tolima le permitió encontrarse con otros investigadores, estudiantes y profesionales, ampliar contactos y comenzar a conectar su trabajo con diferentes sectores del departamento.
Ha trabajado con docentes de la Facultad de Ciencias, egresados vinculados a salud pública y estudiantes que participan en proyectos de investigación. También proyecta ampliar estas conexiones hacia áreas como medicina veterinaria para estudiar la presencia de bacterias resistentes en animales.
Uno de esos trabajos ya explora la presencia de bacterias resistentes en murciélagos, buscando comprender si estos animales pueden estar relacionados con la dispersión de microorganismos en el ambiente.
Así, la investigación va creciendo como una red: del laboratorio al agua, del agua al suelo, del suelo a los animales y de allí a las comunidades que habitan el territorio.
Una mujer que también abre camino en la ciencia
La historia de Aura Dayana Falco tiene otra dimensión: la de una mujer que ha construido una carrera científica en un campo que todavía puede parecer distante o difícil para muchas jóvenes.
Ella misma reconoce que existe un mito alrededor de la ciencia: la idea de que es demasiado complicada, especialmente cuando aparecen las matemáticas, la física o la química.
Su mensaje es precisamente romper esa barrera.
“Yo digo que es un mito, porque como yo hago ciencia desde siempre”, afirmó, antes de insistir en que muchas veces lo primero que hay que vencer es el miedo a pensar que algo no es para uno.
Para ella, la ciencia, como cualquier profesión, exige esfuerzo. Pero también necesita curiosidad, talento, disciplina y, sobre todo, la decisión de intentarlo.
Su propia historia es una muestra de ello. Una mujer nacida en Venezuela que construyó allí su formación científica, que llegó posteriormente a Colombia junto a su familia y que encontró en el Tolima un nuevo territorio para investigar, enseñar y aportar.
De Venezuela al Tolima: otra forma de pertenecer
Su llegada a Colombia estuvo marcada por circunstancias familiares y por las condiciones políticas, económicas y sociales de Venezuela. Su esposo, también biólogo y egresado de la Universidad del Tolima, terminó convirtiéndose en el puente que años después la conectaría con esta institución.
La adaptación no estuvo exenta de incertidumbres. Llegar a un nuevo país significó comenzar nuevamente, construir contactos y buscar oportunidades laborales.
Hoy, once años después de su llegada a Colombia y con su familia instalada en Ibagué, la profesora dice sentirse parte de la ciudad.
Incluso bromea con que ya conoce Ibagué en carro, a pie y en buseta.
Su experiencia también representa algo que hace parte de la Universidad del Tolima: el encuentro entre quienes nacieron en la región y quienes llegan desde otros territorios para aportar sus conocimientos.
La ciencia también necesita que alguien se atreva
Quizá uno de los momentos más poderosos de la conversación ocurrió al preguntarle qué les diría a las estudiantes que sienten curiosidad por la ciencia, pero tienen miedo de acercarse a ella.
Su respuesta no estuvo llena de fórmulas ni tecnicismos. Habló de talento, de sueños y de atreverse.
“Yo creo que busquen su talento natural y que vayan por sus sueños. A veces no es solamente soñarlo, sino ir por él”, expresó.
Ese mensaje resume buena parte de su propia historia.
Aura Dayana Falco Restrepo es doctora, investigadora, docente, esposa, madre y, sobre todo, una mujer que decidió hacer de su curiosidad una profesión.
Desde la Universidad del Tolima continúa buscando bacterias que no podemos ver a simple vista para entender problemas que sí podemos sentir en nuestra vida cotidiana. Forma estudiantes, construye redes de investigación y ayuda a responder preguntas que nacen directamente del territorio.
Y quizá ahí está una de las razones por las que su historia resulta tan valiosa: porque demuestra que la ciencia no pertenece únicamente a los grandes laboratorios ni a quienes creen tener todas las respuestas. También comienza con una niña que mira una flor, observa un ave y se pregunta cómo funciona el mundo.
Redacción Simón González.
Imagen principal: Original de la emisora.









