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El compositor, tiplista, director y docente David Ocampo Ciro participará en el 31.º Festival Nacional de Música Mangostino de Oro con Mi guitarra, una obra inédita que marca un nuevo momento en una trayectoria construida entre los escenarios, la creación musical y la formación de nuevas generaciones desde el Conservatorio del Tolima y la Universidad del Tolima.

Para David Ocampo Ciro, la música nunca ha sido únicamente un oficio. Ha sido el lugar desde donde ha construido su vida. Durante más de dos décadas ha recorrido los principales festivales de música andina colombiana como tiplista, integrante de agrupaciones, arreglista, compositor y director, y hoy combina ese camino artístico con la formación de nuevas generaciones de músicos. Ese recorrido lo trae nuevamente al Festival Nacional de Música Mangostino de Oro, donde presentará Mi guitarra, una obra inédita que reúne buena parte de las experiencias acumuladas a lo largo de su carrera.

Hablar con David Ocampo Ciro es escuchar a alguien que entiende la música como un proceso permanente de aprendizaje. En la entrevista reconoce que el Mangostino de Oro ha estado presente en diferentes momentos de su vida artística, primero como intérprete y ahora como compositor.

«Mangostino siempre ha sido como una casa para mí. Cuando compuse esta obra pensé que tenía que estar en Mangostino y no en ningún otro festival.»

Su historia comenzó desde muy joven, cuando el tiple se convirtió en el instrumento con el que empezó a descubrir la música andina colombiana. Con los años llegaron los festivales infantiles, los concursos nacionales y el trabajo junto a diferentes agrupaciones vocales e instrumentales, experiencias que fueron moldeando un lenguaje musical propio y una profunda admiración por los repertorios tradicionales.

David Ocampo Ciro, tiplista

Ese camino también lo llevó a explorar la composición y los arreglos musicales, una faceta que hoy ocupa un lugar central en su carrera. Mi guitarra, la obra que presentará en el Mangostino de Oro, nació precisamente de esa necesidad de contar historias a través de la música. Se trata de una danza que, según explica, recoge vivencias personales y emociones que encontró en la voz de la cantante Lina Ibarra el vehículo ideal para llegar al público.

Pero quizá el mayor cambio en su vida artística ha ocurrido fuera de los escenarios.

Desde hace algunos años, David decidió dedicar una parte importante de su tiempo a la formación. Actualmente integra el equipo docente del Conservatorio del Tolima, donde dirige la Orquesta de Cuerdas Pulsadas, un espacio que reúne a jóvenes intérpretes interesados en instrumentos como el tiple, la bandola y la guitarra, y desde donde busca fortalecer el relevo generacional de la música andina colombiana.

A esa labor se sumó recientemente su llegada a la Licenciatura en Educación Artística del IDEAD de la Universidad del Tolima, una experiencia que, según afirma, transformó también su manera de entender la enseñanza.

«La experiencia en la universidad es una experiencia totalmente universal. A mí me llena un montón de felicidad estar compartiendo con estos estudiantes; siempre aprendo más yo de lo que ellos imaginan, escuchándolos y compartiendo con ellos.»

Más que transmitir conocimientos técnicos, David habla de formar personas capaces de comprender la música desde distintas perspectivas. En sus clases conviven estudiantes de artes plásticas, teatro, danza y música, un intercambio que considera enriquecedor porque demuestra que la creación artística siempre se fortalece cuando dialoga con otras disciplinas.

Su agenda artística también continúa creciendo. Además de su participación en el Mangostino de Oro, mantiene una intensa actividad como arreglista, compositor y director invitado en diferentes procesos musicales del país, mientras prepara nuevos proyectos de creación para ensambles de cuerdas pulsadas y repertorios dedicados a la música colombiana. Paralelamente, continúa acompañando procesos académicos que buscan fortalecer la formación musical en el Tolima y otras regiones del país, convencido de que el futuro de la música tradicional depende tanto de quienes la interpretan como de quienes la enseñan.

En ese equilibrio entre el escenario y el aula encuentra hoy el mayor sentido de su carrera. Para David, cada concierto es una oportunidad para compartir lo aprendido, pero también para seguir aprendiendo de otras y otros músicos que mantienen viva una tradición que continúa transformándose.

El compositor presentará Mi guitarra durante el 31.º Festival Nacional de Música Mangostino de Oro, que se realizará del 14 al 16 de agosto en San Sebastián de Mariquita, donde compartirá programación con compositoras, compositores, intérpretes e investigadoras e investigadores de distintas regiones del país en uno de los encuentros más importantes dedicados a la música andina colombiana.

Redacción Simón González
Imagen principal: suministrada