Tabla de contenidos
El retiro de piezas del Museo Nacional de Colombia abrió una discusión sobre la memoria histórica, el papel de los museos y la representación de las distintas experiencias que han marcado al país.
Redacción Simón González
Imagen principal: suministrada
El retiro de piezas del Museo Nacional de Colombia abrió un debate sobre la memoria histórica, la representación de los conflictos del país y el papel de las instituciones culturales. En Ibagué, la discusión encontró distintas expresiones a través de la programación del Encuentro Nacional de Estudiantes de Artes (ENEA), una conversación pública sobre las implicaciones de la decisión y la intervención colectiva Museo en Rojo, convocada para llevar al espacio público las historias de las obras retiradas.
La controversia nacional se intensificó en octubre de 2026, después de que se desmontaran piezas y objetos de varias salas del Museo Nacional relacionados con la memoria del conflicto armado, las luchas sociales, los movimientos feministas y la población LGBTIQ+. La medida generó cuestionamientos de sectores académicos y culturales sobre los criterios de selección, la autonomía curatorial y la pluralidad de los relatos históricos.
El ENEA: una conversación sobre el papel político del arte
Una de las respuestas se manifestó en el marco del Encuentro Nacional de Estudiantes de Artes, con actividades académicas, laboratorios de creación y espacios para discutir las relaciones entre arte, memoria y política. Dentro de su programación se anunció la conversación titulada “¿Y no vamos a decir nada? Las artes ni bellas ni apolíticas, críticas y combativas”, prevista para el 27 de octubre a las 6:00 p. m. en el parque Ducuara, según la pieza de programación compartida.
El encuentro también contempla espacios de circulación artística. Thalia Orjuela, estudiante de Artes Plásticas y Visuales de la Universidad del Tolima e integrante del componente de circulación del ENEA, explicó durante una conversación en Radio Universidad del Tolima que la iniciativa busca generar oportunidades para que estudiantes y egresados de distintas regiones compartan, a través de sus obras, lo que piensan, sienten y observan en sus territorios.
En esa misma conversación se destacó la exposición “Con los ojos en los pies, el fuego en la yema de los dedos”, planteada como una invitación a cuestionar las formas habituales de percibir y representar el mundo. La programación anunciada incluía actividades expositivas en el Museo Panóptico, en el ala norte y la Casa del Alcaide, además de espacios de creación y una muestra de resultados.
Una discusión pública sobre memoria, curaduría y pensamiento crítico
Otra respuesta fue la discusión que tuvo lugar en El Dial de la Mañana, de Radio Universidad del Tolima, con la participación de la profesora Claudia Sopelano, el curador del Museo Antropológico de la Universidad del Tolima, Jhony Carvajal, y Thalia Orjuela.
Durante el diálogo, Sopelano cuestionó que la presencia de objetos vinculados con el conflicto armado y las luchas sociales se interprete automáticamente como una exaltación de esas experiencias. Señaló que los museos cumplen una función pedagógica y que sus colecciones permiten narrar procesos históricos, incluidos aquellos atravesados por la violencia y las tensiones políticas.
Por su parte, Carvajal defendió la necesidad de que los museos mantengan abiertos sus relatos a distintas perspectivas. En su intervención, sostuvo que la memoria no debe quedar sujeta a una sola interpretación y que la construcción de identidad requiere reconocer la diversidad de experiencias y comunidades que componen el país.
La conversación también abordó la relación entre arte y política. Sopelano planteó que el arte es una forma de pensamiento y que, incluso cuando una persona artista afirma mantenerse al margen de la política, esa posición también implica una postura. Para los participantes, la discusión sobre las piezas retiradas no se limita a los objetos físicos: también involucra los relatos, las investigaciones curatoriales y los testimonios que ayudan a comprender la historia colombiana.
Museo en Rojo: las obras vuelven a contar sus historias en la calle
La tercera respuesta tomó la forma de una acción colectiva en el espacio público. Museo en Rojo —La memoria de todos no se descuelga— convocó a la ciudadanía a participar en una exposición móvil alrededor de las 47 obras y piezas retiradas, según la convocatoria compartida por sus organizadores.
La propuesta consiste en llevar las historias de las piezas a un semáforo y narrarlas durante los momentos en que la señal está en rojo. La iniciativa invita a participar con voces para contar las obras, personas que apoyen el montaje y alguien que registre la acción.
La convocatoria plantea una intervención pacífica, limitada al tiempo del semáforo en rojo y sin bloquear el tránsito. Así, la iniciativa busca trasladar la discusión desde las salas de exhibición hasta la calle, utilizando la narración y la participación ciudadana para mantener presentes las historias relacionadas con las piezas.
La actividad “Museo en Rojo” aparece en la programación compartida para el lunes 26 de octubre a la 1:00 p. m.; la convocatoria invita a quienes quieran participar a responder para recibir la ficha de la obra que prepararán.
Tres formas de mantener abierto el debate
Las iniciativas tienen formatos distintos: el ENEA propone espacios de encuentro, creación y discusión desde las prácticas artísticas; la conversación radial reúne voces académicas y estudiantiles para examinar las implicaciones culturales de la decisión; y Museo en Rojo lleva la memoria al espacio público mediante una acción participativa.
En conjunto, estas respuestas muestran cómo una controversia nacional puede activar conversaciones y ejercicios culturales en el ámbito universitario y ciudadano. El debate de fondo sigue abierto: qué historias se cuentan en los museos, quién participa en su construcción y cómo garantizar que la memoria de un país plural pueda discutirse sin reducirse a una sola versión.









