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En entrevista con Radio Universidad del Tolima, el docente y economista Guillermo Naranjo, coordinador del punto de Bolsa de Valores de la Universidad del Tolima, analizó los principales efectos del aumento del salario mínimo decretado para este año, y resolvió mitos y verdades, abordando temas como inflación, canasta familiar, empleo, informalidad, gasolina y el impacto específico para la economía de Ibagué.

¿Qué implica para la economía colombiana el aumento del salario mínimo del 23%?
G.N.: Sin duda alguna es un aumento muy relevante, un 23% que el Presidente le brinda a los trabajadores que están dentro de esta condición. La economía viene presentándose a pesar de todo… teníamos un imaginario de que el dólar iba a estar en $10.000, que la desocupación iba a estar peor, que el crecimiento iba a ser negativo, pero lo que nos muestran los indicadores es lo contrario. Tenemos una inflación que si bien es cierto es baja, sigue siendo una de las más altas de la región, pero es moderada, y un crecimiento cercano al tres por ciento que refleja una resiliencia de la economía colombiana.

¿El aumento del salario mínimo implica que todos los precios subirán?
G.N.: No quiere decir que todos los bienes de la canasta familiar han de subir. La cuota de administración, las multas de tránsito, los pagos de salud y pensión sí están determinados por el salario mínimo, pero no todos los costos de un producto dependen únicamente del trabajo. Existen materias primas y otros costos. Además, el dólar ha caído cerca del 17% en 2025, lo que hace que muchas materias primas sean hoy más económicas para los empresarios.

¿Puede el salario mínimo afectar el empleo y la formalización laboral?
G.N.: La gente tiende a afirmar que si sube el salario mínimo bajan los puestos de trabajo, pero eso no necesariamente es así. Si yo le digo al empresario que el salario mínimo no es dos millones sino quinientos mil, eso no implica que vaya a contratar más personas. Existe un punto óptimo en cada empresa. En ciudades como Ibagué, muchas personas que ganan el mínimo están siendo explotadas, no les pagan horas extras y realizan múltiples funciones. Darle dignidad al trabajador no veo que afecte tanto como se dice, siempre y cuando el crecimiento económico y la demanda se mantengan.

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¿Qué relación existe entre salario mínimo e inflación y canasta familiar?
G.N.: Es posible que se genere un brote inflacionario si hay una ampliación de la demanda y el sector productivo no responde rápidamente. Si las personas tienen más dinero para comprar, los empresarios deben producir más para equilibrar los precios. Si esa respuesta no se da, puede haber presiones inflacionarias. Por eso es clave que el sector productivo responda con mayor producción.

¿Cómo inciden factores externos como los aranceles y el dólar?
G.N.: Es paradójico que el mundo hable de libre comercio, pero grandes economías impulsen aranceles. Colombia depende mucho de la relación con Estados Unidos y, si se maneja bien esa relación, no debería verse afectada. Con Ecuador hay comercio, pero no representa el grueso de nuestra producción. Además, la caída del dólar también influye positivamente en los costos de importación.

¿Cómo se compara Colombia con otros países de América Latina?
G.N.: México ha hecho aumentos importantes del salario y eso no se ha visto reflejado en mayor desocupación. En países como Perú, Brasil y México la evidencia empírica muestra que no necesariamente un aumento salarial genera desempleo. La economía no es una ciencia exacta; hay muchas variables que influyen y no se puede aplicar una lógica única a todos los contextos.

¿Qué papel juegan los ingresos fiscales y la gasolina en este contexto?
G.N.: Uno de los impuestos más importantes y difíciles de evadir es el IVA. Con el aumento del salario mínimo y otros impuestos como bebidas azucaradas, tabaco y gasolina, el Gobierno buscó una estrategia para evitar un déficit insostenible. La reducción en el precio de la gasolina también busca aliviar los costos de transporte y equilibrar la economía.

¿Cuál es el impacto del salario mínimo en la economía de Ibagué?
G.N.: La economía de Ibagué es particular. Los principales generadores de empleo son las autopartes y la administración pública. Existe una alta informalidad y un desempleo estructural, especialmente en jóvenes y mujeres. Algunos dicen que el aumento del salario mínimo va a presionar más la informalidad, y es posible, pero no es solo el salario: hay impuestos municipales, arriendos y múltiples requisitos que dificultan la formalización. No todo puede explicarse únicamente por el salario mínimo.

¿Cuál sería la conclusión sobre el aumento del salario en Colombia?

“El llamado en primer lugar es a los empresarios a no generar pánico inicialmente, más bien aprovechar el momento del dólar, aprovechar el salario como una forma de motivación a sus trabajadores y mejorar productividades. Necesitamos mejorar mucha productividad y capital, porque Ibagué es una economía que depende del trabajo; acá lo que tenemos es reventas, pero no tenemos industria, capital. Yo no lo veo mal, a pesar de que me parece excesivo el aumento, sí me parece excesivo, pero no lo veo tan alarmante en este momento. Hay que esperar el primer trimestre a ver cómo está funcionando la economía, no es solamente el pánico porque aumentó el salario mínimo, mirémoslo como una oportunidad para mejorar la productividad, los trabajadores y la industria.”

 

Redactada por: Simón González.
Imagen principal: tomada de Dinero y negocios – Radio Universidad del Tolima.