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La periodista y directora de Huevos Revueltos con Política, de La Silla Vacía, durante su conversación en El Dial de la Mañana, de Radio Universidad del Tolima, reflexionó sobre el quehacer del periodista en esta época, cuando la desinformación, los nuevos formatos y la diversidad de audiencias están en todos lados.

¿Cómo hacer que la política deje de sentirse como un tema lejano, complicado o reservado para unos pocos? Para la periodista Tatiana Duque, una de las claves está en algo tan sencillo como cambiar la manera de contarla: hacer preguntas claras, acudir a los datos, escuchar a la gente y, sobre todo, entender que la política está mucho más presente en la vida cotidiana de lo que creemos.

Esa fue una de las reflexiones que dejó la periodista y directora de Huevos Revueltos con Política, de La Silla Vacía, durante su conversación en El Dial de la Mañana, de Radio Universidad del Tolima. Invitada a la emisora en el marco de la celebración de los 20 años del programa de Comunicación Social – Periodismo, Duque habló sobre el presente del periodismo, la transformación de los formatos y la necesidad de construir nuevas formas de relacionarse con las audiencias.

Con más de mil episodios de Huevos Revueltos con Política, Duque y su equipo han convertido la explicación de la política en una conversación cotidiana. Una apuesta que parte de reconocer que este tema no debería estar limitado a las elecciones, los partidos o las instituciones.

“La política es todo lo que hacemos todos los días. La política es casi todo, no es solamente la política electoral”.

Para lograrlo, el programa ha apostado por un lenguaje sencillo y una narrativa que busca acercar, más que alejar, a quienes escuchan. Una manera de hacer periodismo que, según Duque, también recupera una característica esencial del audio: la posibilidad de generar una relación íntima con la audiencia.

“Un podcast narrativo es llegarle a la gente de una forma muy íntima que otros formatos no logran”.

La importancia de volver a las bases

En medio de la transformación de los medios y de la velocidad con la que circula la información, Duque considera que el periodismo debe regresar constantemente a sus fundamentos. Para ella, la reportería continúa siendo el punto de partida, incluso cuando las plataformas y las herramientas tecnológicas cambian.

“Una chiva está sobrevalorada”, aseguró durante la conversación, al cuestionar la idea de que todo debe ser contado de inmediato. Si todo es urgente, explicó, finalmente nada lo es. Por eso, para quienes comienzan a formarse en el oficio, su recomendación es directa: aprender a reportear y hacerlo bien.

El contraste y el análisis también hacen parte de esa tarea, especialmente cuando el desafío consiste en producir información que pueda ser comprendida por públicos diversos. En ese escenario, el lenguaje deja de ser un asunto meramente formal y se convierte en una herramienta para acercar el periodismo a la ciudadanía.

Un país que también se escucha desde las regiones

Otro de los temas abordados fue la necesidad de que los medios amplíen su mirada y reconozcan las múltiples voces que conforman el país. Desde La Silla Vacía, Duque ha encontrado en las regiones una pieza fundamental para comprender la realidad colombiana.

“Colombia son sus regiones”.

Aunque buena parte de la agenda política nacional se concentra en Bogotá, la periodista destacó que las regiones son fundamentales para la construcción del país. De ahí la importancia de generar espacios y formatos que permitan escuchar otros acentos, otras experiencias y otras maneras de entender lo que sucede.

Esta apuesta también ha fortalecido la relación de Huevos Revueltos con Política con sus audiencias. Duque reconoce que las métricas y el alcance son importantes, pero insiste en que el propósito de un contenido periodístico no debería reducirse a convertirse en viral.

Para ella, es más significativo que una persona se quede con una idea, pueda replicarla y construya criterio a partir de aquello que escuchó.

La empatía como respuesta a la desinformación

En una conversación que también pasó por los desafíos de la inteligencia artificial y la desinformación, Duque hizo énfasis en la responsabilidad que tienen los medios frente a sus audiencias. Para enfrentar contenidos falsos o manipulados no basta con señalar qué es verdadero y qué no: también es necesario comprender cómo se relacionan las personas con la información.

Su premisa es contundente:

“La gente no es estúpida y no tratarla como estúpida”.

Desde allí, plantea la necesidad de construir un periodismo más empático, que reconozca las diferencias y permita conversar sobre asuntos difíciles sin convertir la información en una nueva fuente de confrontación.

Para Duque, las desinformaciones pueden tener una intención política y apelar a los miedos y emociones de las personas. Por eso, el lenguaje debe ser claro, tranquilo y eficiente, sin caer en la condescendencia.

La conversación en El Dial de la Mañana dejó así una mirada sobre un periodismo que cambia de plataformas, incorpora nuevas tecnologías y encuentra otras formas de llegar a sus audiencias, pero que conserva una tarea esencial: escuchar, investigar y contar historias que permitan comprender mejor el país y sus múltiples realidades.

Redacción e imágenes: Radio Universidad del Tolima / FB del programa de CSP – UT