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Mientras el fuego avanza por distintos puntos del Tolima, la ciencia también se mueve para entender su dimensión, identificar las zonas afectadas y aportar información que permita tomar mejores decisiones. Desde la Universidad del Tolima, el profesor e investigador Mauricio Perea realiza un seguimiento de los incendios forestales a través de imágenes satelitales y herramientas geoespaciales, un trabajo que permite poner cifras y territorio a una emergencia que deja profundas afectaciones ambientales y sociales.
Durante su conversación con El Dial de la Mañana de la Radio Universidad del Tolima, Perea explicó que, mediante imágenes captadas por satélites de agencias espaciales como la NASA y la Agencia Espacial Europea, es posible identificar las huellas que dejan los incendios sobre la superficie terrestre. Estas herramientas permiten determinar áreas afectadas, severidad e intensidad del fuego y construir información útil para el monitoreo de las emergencias.
El trabajo desarrollado durante el último mes deja una cifra que dimensiona la magnitud de la situación: 111 polígonos asociados a incendios forestales y cerca de 21.941 hectáreas afectadas en 27 municipios del Tolima. Ortega, San Luis, Guamo, Rovira y Alvarado concentran el 68 % de las hectáreas registradas, con Ortega a la cabeza, con aproximadamente 7.400 hectáreas quemadas.
Para hacer comprensible esta extensión, el investigador propone una comparación contundente: las hectáreas afectadas equivalen aproximadamente a 30.500 canchas de fútbol, cerca del uno por ciento del territorio departamental. “Estas cifras son importantes porque ahí uno entra a hacer todo el tema de restauración ecológica”, explicó Perea, al señalar que conocer cuánto territorio se ha quemado también permite proyectar los esfuerzos y costos necesarios para su recuperación.

Pero las imágenes satelitales no solo sirven para mirar lo que ya ocurrió. Según el profesor, estas tecnologías también pueden contribuir a generar sistemas de alerta temprana, a partir del análisis de variables como temperatura, precipitación y vientos, que inciden en el comportamiento del fuego. En otros países ya existen metodologías que permiten anticipar escenarios de riesgo y orientar el monitoreo en campo.
Perea también llamó la atención sobre la relación entre los incendios y las dinámicas humanas y productivas del territorio. En el Tolima, explicó, una parte importante de los incendios está vinculada a actividades agropecuarias, por lo que enfrentar el fenómeno requiere una mirada que vaya más allá del fuego y considere sus dimensiones sociales, económicas y culturales.
“Los datos que científicamente generamos pueden servir para generar políticas integrales para la toma de decisiones frente a lo que está pasando ahorita”, afirmó el investigador, quien destacó la importancia de comprender las particularidades de cada territorio para avanzar hacia un manejo integrado del fuego.

La recuperación, sin embargo, plantea nuevas preguntas para la academia. Aunque las imágenes pueden mostrar que una zona vuelve a verse verde pocos meses después de un incendio, todavía es necesario conocer qué ecosistemas se recuperaron realmente, cuáles especies permanecieron y cuáles fueron reemplazadas. En ese contexto, Perea advierte sobre la especial vulnerabilidad del bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más afectados por los incendios en el departamento y del que queda menos del ocho por ciento de sus coberturas originales, según lo explicado durante la entrevista.
“Seguimos monitoreando estos incendios, por lo menos para tener cifras aproximadas para poder compartirlas desde la academia”, señaló Perea, reivindicando el papel de la ciencia y las geotecnologías para aportar resultados tangibles frente a una problemática que exige respuestas colectivas.
Redacción e imágenes: suministradas – Radio Universidad del Tolima








