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Lo que comenzó como el rescate de unos pocos perros terminó convirtiéndose en la Fundación El Campito de Kathy, un refugio ubicado en la vía hacia Doima que, desde hace doce años, brinda atención y una nueva oportunidad a decenas de animales en condición de abandono. Su fundadora, Katherine Revelo García, compartió en Radio Universidad del Tolima los retos y aprendizajes de una labor que sigue creciendo.
Hace doce años, Katherine Revelo García nunca imaginó que ayudar a unos cuantos perros cambiaría el rumbo de su vida. Lo que inició como un gesto de solidaridad terminó convirtiéndose en la Fundación El Campito de Kathy, un refugio que hoy alberga cerca de 125 perros rescatados y que se ha consolidado como un espacio dedicado a su recuperación, cuidado y adopción responsable.
La historia comenzó de manera espontánea. Katherine recuerda que todo nació mientras trabajaba y empezó a brindar ayuda a algunos perros que encontraba en situación de abandono. Sin darse cuenta, el número de animales fue creciendo hasta que mantenerlos en una vivienda dejó de ser sencillo.
Katherine Revelo García – Fundación El Campito de Kathy
«Comencé a ayudarlos y me fui dando cuenta de que ya no tenía uno, sino diez. Cuando el trabajo donde estaba se acabó, ya tenía quince perros y me pregunté: ¿para dónde me voy con ellos? Ahí surgió la idea de conseguir un lugar donde pudiera seguir ayudándolos.»
Con el apoyo de una amiga, esa iniciativa se transformó en un proyecto que no ha dejado de crecer. Hoy, El Campito de Kathy funciona en la vía hacia Doima, donde los perros rescatados reciben atención mientras esperan encontrar un hogar definitivo. Según Katherine, el refugio atiende actualmente alrededor de un centener de animales, una cifra que refleja tanto el compromiso del equipo como la persistencia del abandono y el maltrato animal.
Sin embargo, la fundadora reconoce que el desafío no termina con el rescate. Cada perro que llega debe cumplir un protocolo veterinario antes de ingresar al refugio, con el fin de proteger la salud de los demás animales.
«Debemos remitirlo de una vez a un hospital veterinario para que le hagan las pruebas necesarias, porque ese perrito puede traer una enfermedad viral o alguna condición que termine afectando a los que ya tenemos dentro del refugio.»
Durante la entrevista, Katherine también expresó su preocupación por la persistencia del maltrato animal y por las dificultades que enfrentan las organizaciones protectoras para responder a los casos de abandono. Aunque reconoce que en los últimos años ha habido avances en materia normativa, considera que aún falta una mayor articulación institucional y más acciones de educación para promover la tenencia responsable de animales de compañía.
Además del proceso de adopción, el refugio impulsa estrategias como el Plan Padrino, que permite a las personas apoyar económicamente el cuidado de un perro sin necesidad de adoptarlo. También organiza jornadas para que visitantes compartan con los animales, los paseen y conozcan de cerca el trabajo que allí se realiza.

«Si no puedes adoptar en este momento, puedes apadrinar un perrito. También pueden visitarnos, compartir con ellos, sacarlos a caminar y conocer el refugio. Es una oportunidad increíble.»
Quienes deseen conocer El Campito de Kathy pueden visitar el refugio, ubicado en la vía que conduce hacia Doima, antes del peaje de Alvarado. También es posible apoyar esta iniciativa mediante adopciones responsables, el Plan Padrino, donaciones o compartiendo su labor para que más personas conozcan la historia de los animales que esperan una segunda oportunidad. La fundación brinda información a través de WhatsApp (312 340 2592) y de su página web www.elcampitodekathy.com.

Redacción Simón González
Imagen principal: suministrada









